No quiere César Bono quedarse callado

12 October, 2017 Espectaculos, Noticias Grupo Stereo Siete

Una vez que empieza hacer crítica sobre el desempeño de los servidores públicos no puede callar ni temer a represalias, por principio moral y profesional.

Cuando César Bono hace teatro político tiene muy clara una cosa, una vez que empieza hacer crítica sobre el desempeño de los servidores públicos no puede callar ni temer a represalias, por principio moral y profesional.
“A mi madre le molestaba que hablara de cosas políticas y me decía que tratara de no meterme en problemas por mi profesión, yo le decía que no me metía por mi profesión sino por dejar un México mejor a mis hijos, no puedo ser cobarde y dejar que vivan lo mismo que su padre, prefiero ser un poco valiente y, si me ponen unas cachetadas que me las pongan”, expresó el actor.
Bono pronto estará de gira con el espectáculo “La corrupción no se cuenta, pero cuenta mucho”, que se estrenará el 10 de noviembre en la ciudad de Tijuana, donde iniciará el recorrido por el norte del país y parte de Estados Unidos, bajo la producción de Gabriel Varela.
“Es un desahogo cómico político, hemos hecho un espectáculo muy divertido y multimedia, que cuenta con toda una parafernalia muy interesante, para tratar de ofrecerle al público un show digno y diferente para que se la pasen muy bien, y que le digan a los políticos todo lo que les quieran decir”, señaló el productor.
En esta puesta en escena que rescata la esencia de la carpa, también actúan Laura Flores, Roxana Castellanos, Manuel “Flaco” Ibáñez y Benito Castro, quien por momentos deja salir el personaje de Jesús Martínez “Palillo” que también sabe hacer. “En estos momentos de efervescencia política en el país, que vienen las elecciones y que tenemos tantas ganas de decirle a los políticos, como dice Palillo, hasta del mal que van a morir, para mí esto es un gusto grande y creo será una experiencia grata”, indicó Castro.
Roxana explicó que este género de la comedia no es desconocido para ella, ya que durante muchos años lo ha hecho en cabaret y ha constatado que la censura, como se conocía en otros tiempos, ya no existe y pude criticar a quien quiere, incluso a la primera dama, sin que lleguen a cerrar el teatro.
“Opino igual que César, vivimos en el país que pasa todo pero nadie decimos nada, entonces creo que la comedia y este tipo de espectáculos es una especie de catarsis, para nosotros como actores y para el público, no nos vamos a quedar con nada, ni tendremos pelos en la lengua”, sentenció Roxana.

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